EL SISTEMA ENERGÉTICO DE KUNDALINI YOGA - La energía de la conciencia







Este sistema o cuerpo energético que penetra el cuerpo físico y del que el propio cuerpo físico sería sólo la parte visible, algo así como la punta del iceberg que aparece fuera del agua y que sólo es una pequeña parte de la totalidad, donde la porción más importante se encuentra sumergida y aparentemente invisible. El cuerpo humano es, por tanto, un organismo energético, donde fluyen energías de distinta “densidad”. Lo más significativo de este cuerpo sutil son los tres canales, que permiten el flujo de la energía y los siete centros energéticos situados a lo largo de esos canales, denominados chacras en la tradición. Toda esta estructura tiene su expresión en diferentes partes del cuerpo físico, como ahora veremos.
En la parte inferior del canal central se encuentra Kundalini, en el lugar donde, en el cuerpo físico, se encuentra el hueso sacro. Resulta curioso que el hueso en el que se localiza fuera denominado por los griegos como hueso sacro, es decir, sagrado. Habían observado que este hueso era el más resistente a la acción del fuego.

Los tres canales de energía, a los que se llama “nadis” en la tradición, se disponen a lo largo de la columna vertebral y en sánscrito reciben el nombre de:

· Ida Nadi, situado en la parte izquierda del cuerpo.
· Pingala Nadi, situado a la derecha.
· Sushumma Nadi, en la parte central.

A partir de ahora, y para simplificar, los llamaremos canal izquierdo, derecho y central respectivamente. Los canales laterales se cruzan a nivel de la frente, terminando cada uno de ellos en el hemisferio cerebral del lado opuesto, formando sendos globos de energía.
El canal izquierdo es un canal continuo, compuesto por una energía densa, denominada Tamas, que es la que alimenta nuestros deseos y emociones, y que va a formar lo que en la sicología convencional se denomina subconsciente o superego, es decir, una especie de depósito de memorias reprimidas que van a constituir programas de condicionamiento en nuestra vida.
El canal derecho es también un canal continuo y está compuesto por una energía excitante, llamada Rajas, gracias a la cual podemos ponernos en acción para realizar nuestros deseos, planificar hacia el futuro y desarrollar un pensamiento lógico. Es también la energía que nutre nuestro ego, es decir, el sentimiento de ser uno mismo, identificado con el cuerpo y los mensajes de la mente.
El canal central presenta una discontinuidad a nivel del abdomen. Su energía se denomina Sattwa, es mucho más sutil que las anteriores, -se podría decir que es absolutamente inmaculada -, y es la que nos permite evolucionar como seres humanos.

La energía Kundalini, que es la energía de la verdad y la realidad para la conciencia, debería ascender hasta el cerebro por este canal central, que es el único que por la naturaleza pura de su energía podría transportarla sin ningún tipo de distorsión, sin embargo, debido a esta discontinuidad, no puede ascender por el canal central, a no ser que esa brecha se haya cerrado previamente. Al no ser así, el cerebro se alimenta de energías procedentes del lado izquierdo o derecho, que no permiten que lo “real” se instale en él y, en cambio, lo nutren con materiales imaginarios del pasado o del futuro. Estas dos energías “laterales” se inflan en los dos hemisferios cerebrales y conducen al organismo hacia posturas erróneas y desequilibrios. La solución es el “reequilibrado” de las energías, para lo cual es imprescindible cerrar la brecha del canal central.
Los siete centros energéticos o chacras son puntos donde se dan interconexiones de los tres canales. La palabra chacra significa rueda y se dice que tienen un movimiento circular en el plano horizontal y en sentido horario, cada uno de ellos con una frecuencia vibratoria diferente. También se representan como “lotos” con diferente número de “pétalos” (que equivalen a cualidades), dependiendo de cuál de ellos se trate.


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