LA MEDITACIÓN - Una Autodisciplina mental


Muchas personas creen, por error, que la meditación es un producto instantáneo: con sólo sentarse el proceso funciona mágicamente, arrullando al meditador en un mundo sin pensamiento, lleno de bienaventuranza, tranquilidad y luces brillantes. Cuando estas experiencias no ocurren en las primeras semanas de meditación, los nuevos practicantes suponen que están haciendo algo errado o que sus técnicas son defectuosas. En consecuencia, suspenden la práctica debido a un simple malentendido.

Entonces, ¿qué se debe esperar en las primeras semanas de meditación? El gran yogui Ramakrishna dijo: "La mente es como un mono loco picado por un escorpión", y todos los que comienzan a meditar e intentan concentrarse saben que esto es cierto. Especialmente al comienzo, la mente es incontrolable y revoltosa. Al sentarse surgen muchos pensamientos; uno comienza a viajar mentalmente pensando en algo diferente; los sonidos y los ruidos externos desvían la concentración interna, el cuerpo no quiere permanecer quieto, y al final, uno se levanta pensando que nada ha sucedido.

¡Pero ciertamente algo ha sucedido! Por medio de la práctica constante, aumenta la capacidad para mantener fija la mente. Así como el cuerpo de un atleta en entrenamiento adquiere fortaleza física y resistencia, del mismo modo el meditador que se esfuerza desarrolla fortaleza mental y la capacidad para concentrarse. Es solamente después de algún tiempo que llega la etapa en que podemos verdaderamente fijar la mente en el objetivo de la meditación y mantenerla allí, es entonces cuando se logra la meditación verdadera.

Otra experiencia enigmática para algunos es que la mente parece aún más inestable después de comenzar la meditación. Surgen más pensamientos de lo normal y esto se interpreta como si el proceso no se llevara a cabo correctamente. Pero es exactamente lo contrario. La función de la meditación es trabajar internamente en la mente, eliminando todas las deformaciones e impresiones que las acciones pasadas han registrado en el subconsciente. Es como limpiar la casa: en medio del proceso podría parecer peor que cuando empezamos, pero perseverando y no rindiéndonos a la mitad del camino, logramos limpiarla. Entonces, a medida que continuamos meditando, la mente se torna más clara.

La meditación es el esfuerzo de controlar y desarrollar la mente para manifestar la verdadera naturaleza. Es el medio a través de cual podemos desarrollar totalmente el potencial a todos los niveles de la existencia: físico, mental y espiritual. Es el esfuerzo concertado por disminuir la distancia entre el alma individual y el Alma o Mente Cosmica.

Fragmento extraído del libro: "El Tantra, la Ciencia Eterna"