LA MEDITACIÓN: Una memoria potente y precisa




La meditación puede ser un medio para acelerar el desarrollo de la conciencia
pictórica jupiteriana. Siguiendo el sendero astrológico expuesto, la meditación
corresponde a los signos de Piscis y Acuario.
Como se ha dicho, Aries representa la primera fuerza del plano cósmico actual
y Piscis representa la última del plano cósmico inmediatamente superior. Del mismo
modo, la visualización de Aries representa el último nivel o nivel básico para
contactar el siguiente nivel de conciencia mediante la meditación.
Piscis, un signo jupiteriano, representa en la meditación, la recepción de la
conciencia pictórica jupiteriana, tal como lo describe Max Heindel. La conciencia
meditativa pictórica requiere el empleo de todas las habilidades adquiridas mediante
la concentración:
1.- Una memoria potente y precisa.
2.- Un cuerpo de deseos libre de tensiones y desligado de deseos naturales; y
una mente consciente relajada pero alerta y receptiva.
3.- Fuerza para enviar y recibir con claridad instrucciones internas.
4.- Capacidad de concentración sobre y de visualizar claramente imágenes
dinámicas.
En otras palabras, se necesita la capacidad de ver, oír, sentir, comprender y
recordar nuestras experiencias sensoriales internas.
Mediante la dinámica interacción entre nuestras percepciones visuales,
auditivas y/u otras, pensamientos forma y conciencia de las sensaciones, nos
armonizamos más con nuestro Yo espiritual.





Cada vez que uno insista en meditar sobre una misma imagen, ganará visión
interna acerca de uno o varios aspectos de su carácter que pueden ser desarrollados.
Estas visiones se pueden obtener mediante las imágenes simbólicas, como queda
descrito, o mediante intercambios verbales o sensibles. A veces el meditador ve a una
persona que , de algún modo, quiere transmitirle determinadas palabras, que son
7soluciones a problemas o instrucciones que debe seguir. En cualquier caso, durante la
meditación, debemos estar abiertos a mensajes provenientes de los tres canales
mayores de la vista, el oído y el tacto.



El corazón debe imaginarse como situado en el centro del cuerpo, un poco a la
derecha de su actual posición. Así, desde su posición central, dirige la sangre vital de
nuestras energías, desde los deseos egoístas inferiores hacia los órganos que
proporcionan visión sobre los elevados propósitos de la vida.



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