DIOSES TÁNTRICOS MÁS INFLUYENTES - Kalikula y Shiva




Los dioses y diosas del Tantra, que en muchos casos son los mismos del hinduismo, y que participan de una interpretación simbólica de la realidad, son herramientas en las que apoyar la mente para expandir la consciencia, al igual que los mantrans, los yantras, las pujas y todas las practicas que conforman la shadana personal.

«El culto no tiene ninguna utilidad más que en la medida en la que puede ayudar a aquel que lo realiza a identificarse con la Consciencia divina». (Tantraloka 4, 121-122). De este modo, cada escuela tántrica escoge aquellas divinidades que mejor se adaptan a su concepción del mundo, a su tradición, para esa interpretación del mundo, en la que se apoya para alcanzar el fin último de la realización personal: la liberación del ciclo de reencarnaciones, lo cual se concibe como llegar a ser igual a Shiva, ya que según el Tantra sólo un dios puede venerar a un dios, para alcanzar la unidad con el Todo.

Una característica de la concepción tántrica es que las mujeres representan (o se manifiestan como) la Diosa dentro del contexto ritual. Igual que el seguidor masculino se convierte en la divinidad masculina, especialmente en Shiva, ya que sólo un dios puede venerar a un dios, su pareja femenina se convierte en la Diosa. La idea del sacrificio a la diosa tiene una interpretación esotérica en algunos Tantras, tratandose de una ofrenda del yo limitado y particularizado al yo de la diosa omnipresente: la Diosa aparece, pues, como conciencia absoluta e incontaminada.

Este culto a la diosa, o corriente shakta, (probablemente de origen preario) se encuentra en algunos tantras primitivos de la tradición Kaula del sur, redactados antes del siglo XI, y se ordenan en dos grupos, los que tienen como punto central a la diosa benévola (los Tantras de los srikula, la familia de la diosa propicia), y los que se basan en la diosa feroz (los Tantras de los kalikula, la familia de la diosa negra).
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