BUDA: Conoce su historia y su filosofía





Un poco de historia: de Siddharta a Buda. La historia conoce a muchos Buda ("iluminados"), pero uno solo es el "maestro de los maestros", Siddhartha Gautama. Según la tradición budista, Siddhartha nació en el año 563 A.C. y a los pocos años perdió a su madre. Creció en un lujo exasperante, pero luego se entregó a las más ásperas mortificaciones, que casi destruyeron su salud física. Una noche (que la tradición coloca en el año 531 A.C.) se sienta a meditar a los pies de una higuera en Gaya, junto a Benarés. Allí, reflexionando sobre el mecanismo y la trampa de las existencias pasadas, presentes y futuras, caminó mentalmente hacia delante y hacia atrás, para encontrar las causas que sustentan, como raíces, el deseo y el sufrimiento. Entonces recibió una intuición, una iluminación, y desde aquel momento Siddhartha Gautama se convirtió en el Buda, es decir, el "iluminado" o "el despertado".

Buda dedicará los siguientes 45 años a comunicar su intuición a los demás hombres. Predica recorriendo país, por país, enviando misioneros a las regiones vecinas. Murió hacia el año 480 A.C. en Kushingara después de una breve enfermedad.







Todo es dolor y sufrimiento. La esencia de la predicación de Buda era la doctrina del sufrimiento universal, expresada por las así llamadas "cuatro verdades nobles". Por medio de ellas Buda explica cómo todo es dolor y que la existencia individual es su culmen. Este dolor, dukkha, posee su origen en el deseo, en el afán de querer siempre más, de apetecer lo mejor, codiciar vivir eternamente y ser felices sin cesar; "he ahí -explica Buda- el origen de nuestra desgracia". Tan fuerte es la potencia del deseo en el hombre, que sobrevive a la muerte y provoca una recaída en la existencia, la terrible realidad de la reencarnación.

El camino de liberación de estos dolores consiste en el desprendimiento universal. Es necesario acabar con el deseo en nosotros, con este deseo que está en el origen de nuestra existencia. En otras palabras, aniquilar en nosotros la misma sed de vivir y así entrar en el estado beatificante del nirvana: la aniquilación total. Existe el nirvana, pero no existe el "yo" que entra en él. Esta es la esencia del budismo.

¿Y Dios? Hundido en una visión pesimista del mundo y de la existencia el Budismo se presenta como una "religión" sin Dios. ¿Pero cómo ha progresado esta visión agnóstica y pesimista en el mundo occidental?

El contacto con el Occidente. Desde el medioevo el mundo occidental ha vivido fascinado por el Oriente. Sin embargo, la idea de que el Oriente pudiera poseer una verdad religiosa diversa o superior al cristianismo es relativamente reciente, pues hunde sus raíces en el iluminismo y la crítica al cristianismo. El primer interés nace en el mundo filosófico (v.gr. Schopenhauer, Schlegel) y pronto se trasplantó al mundo religioso. No obstante, hasta finales del siglo pasado no se daba el fenómeno de auténticas conversiones al Budismo.

Las "conversiones" al budismo se vieron promovidas por el enorme influjo de dos hechos conectados entre sí: el primero es la fundación y difusión de la Sociedad Teosófica; y el segundo, el traslado físico de varios gurús orientales a Occidente (generalmente en los Estados Unidos), que trajeron su mensaje salvífico.

Los fundadores de la Sociedad Teosófica, Helena Blavatsky (1831-1891) y Henry Steel Olcott (1832-1907), se convirtieron expresamente al Budismo, ayudaron en la organización y programación del Primer Parlamento Mundial de las Religiones en Chicago, en 1893, (convenio que reunió a maestros espirituales budistas), y trasladaron su sede principal a Adyar, en la India.





Este "fervor occidental" por la religiosidad oriental impresionó positivamente a los maestros espirituales orientales y les convenció de que los tiempos estaban maduros para una especie de misión en el mundo occidental. La historia contemporánea ayudó a este proceso: cuando las autoridades comunistas invadieron el Tibet en 1959, originaron con sus persecuciones un éxodo masivo de monjes hacia el Occidente. Entre los exiliados se hallaban el mismo Dalai Lama, decimocuarta reencarnación del Señor de la compasión, reconocido como tal a la edad de dos años en 1935, gracias a unos signos particulares.

¿Un budismo occidental? Muchos budistas insisten en que el Budismo es uno solo, siempre el mismo, tanto en Oriente como en Occidente. Aunque el Occidente privilegia el aspecto filosófico del Budismo, cabe preguntarse si no se ha formado ya un Budismo occidental, es decir, una escuela nueva del Budismo con características propias. En efecto, así parece ser.







En Occidente la vivencia del Budismo se mezcló con el mundo de la "contra-cultura", de tendencia política de izquierda. Al final de los años 60 los mitos del progreso ilimitado, con sus características de hedonismo, consumismo y materialismo se derrumbaron ostentosamente. Cayó con ellos la creencia secular en la supuesta omnipotencia de la ciencia positiva y se produjo el hastío ante la sociedad de consumo.

El vacío creado en la cultura y en la práctica religiosa de la generación juvenil del `68 fue un terreno muy fértil para la expansión de una nueva religiosidad vaga "occidentalizada", mezclada a veces con elementos tan típicos de esos años como son los hippies y el uso de las drogas psicodélicas.

Más occidentalizante todavía ha sido el encuentro entre Budismo y la psicología profunda (Freud, Jung, Fromm ...). El mismo convenio organizado en la ciudad mexicana de Cuernavaca de 1957, donde participaron entre otros Fromm (discípulo de Freud) y Daisetz Taitaro Suzuki (gurú de gran renombre que enseñó técnicas "zen" en los Estados Unidos por casi setenta años), es indicativo de esta fusión. Otros de los canales importantes para la introducción budismo en el occidente fue Alan Watts (autor de más de 20 libros sobre filosofía y psicología de la religión) y Richard Alpert. Alpert asumió el nombre de Ram Dass o Baba Ram Dass llegando a ser un líder espiritual de una forma occidental de religiosidad oriental y un representante importante del New Age.







Un caso típico de budismo occidental es Chdgyam Trungpa (1940-1987). Trungpa es un auténtico maestro del budismo tibetano quien fue reconocido como el 111 maestro en una línea de maestros tibetanos conocido como Tiungpa Tulkus. Debido a la invasión comunista escapó a la India para trasladarse cinco años después, en 1964, a Oxford donde no sólo aprendió ingles sino también la filosofía occidental y en particular la ciencia comparativa de las religiones En, 1968, fundó el Samye Ling Meditation Center en Dumfriesshire, Escocia. Un año después Trungpa decidió tomar algunos pasos para realizar una mayor inculturación del mensaje budista en el occidente. Dejó sus vestidos monásticos, se casó con una mujer inglesa y aceptó varias costumbres occidentales, incluso el comer carne, tomar alcohol y fumar tabaco. La vida posterior de Trungpa Rinpoche se caracteriza por la docencia en Estados Unidos y en Europa y el establecimiento de centros de meditación y estudio. A pesar de las numerosas críticas recibidas por su "occidentalización" no hay duda que pocos como Trungpa ha promovido tanto el budismo tibetano en el occidente.

Así el Occidente ha confeccionado un "Budismo light" que parece olvidar la moral y la importancia de la ascesis, del orden y disciplina en la auténtica tradición budista, la visión pesimista de su antropología y de la reencarnación. De este modo el "Budismo light" se diluye en la red del contemporáneo New Age.

Las razones del progreso. Basilio Llorca, de cuarenta y un años, licenciado en Ciencias y en Económicas y monje budista desde hace quince años lo sintetiza muy bien: "El interés por el budismo tiene que ver con la crisis de valores que vive Occidente, con esta carrera materialista. Las personas tienen todo lo que querían, sexo, drogas y rock and roll pero no se han dado cuenta de que detrás de todo eso pervive la insatisfacción...".






La popularidad del Budismo se debe al vacío de una sociedad dominada por una cultura agnóstica y relativista. El hombre de la calle, acostumbrado a la lectura de la crónica negra de los periódicos, cae fácilmente en una visión pesimista, si no deprimente, de la vida y dé la historia. En este desierto cultural, el Budismo toca las cuerdas de la naturaleza religiosa del hombre "sediento de Dios", y le ofrece una respuesta, aunque sea negativa, al problema del dolor y del sufrimiento.




El fenómeno de dejarse seducir por lo "nuevo" y lo "diverso", no es algo propio de este siglo. Ya Dios mismo declaró al profeta Jeremías; "me dejaron a mí fuente de aguas vivas para hacerse cisternas agrietadas" (Jer. 2,13). En efecto, en el cristianismo hay un tesoro de doctrina y vida que muchos dejan sin haberlo conocido plenamente. El cristiano, que conoce a Dios, más aún, lo conoce por su nombre, sabe que Él es un Padre que lo acompaña en su trayecto hacia la vida eterna. E1 cristiano, que posee a Cristo como hermano y maestro divino, halla en él y en su cruz redentora la solución última al problema del mal y el sufrimiento. En el mismo día del dolor crucificado, el Viernes Santo, algunos gritaron en favor de Cristo y otros por Barrabás. Los cristianos de hoy, ¿por quién gritan?...



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