MEDITACIÓN PARA LA CURACIÓN



Pasos a seguir:

1.- Preparémonos para meditar.

2.- Con los ojos cerrados, imaginemos una rosacruz frente a nosotros, fuera de
nuestro cuerpo y esperando recibir energía curativa para canalizarla hacia los que la
necesiten.

3.- Canalicemos la energía curativa de nuestro corazón hacia la rosa blanca
sobre la cruz. Imaginemos la fuerza curativa claramente como una energía que fluye,
o un color, como una luz sanadora pura o como un armonioso tono sanador. Esta
corriente curadora puede reforzarse repitiendo las palabras-clave "Amor divino y
curación" a cada exalación.

4.- Cuando el canal del corazón haya quedado abierto y libre, empezaremos a
canalizar energía sanadora desde el corazón hacia las palmas de las manos y desde
ellas hasta las puntas finales de los brazos horizontales de la blanca cruz.
Continuemos así hasta que los canales hayan quedado abiertos y libres.

5.- Canalicemos la energía sanadora desde nuestro corazón hasta las plantas de
los pies y, desde ellos, hasta el punto inferior de la cruz. Continuemos así hasta que
los canales hayan quedado abiertos y libres.

6.- Canalicemos la energía curadora desde el corazón, a través de la laringe y
de las mejillas, hasta el punto situado entre las cejas (el Vigilante Silencioso) y/u
otras partes de la cabeza y, desde allí, al brazo superior de la cruz. Abramos y
dejemos libre ese canal.


Si esta meditación sanadora la imaginamos vívidamente, veremos que
determinados canales son más activos que otros, apenas abiertos. Podemos meditar
largo tiempo enviando energía a su través. Puede ocurrir que los canales se abran,
casi por sí mismos, en un orden distinto del arriba descrito. También puede ocurrir
que se abran en una secuencia rotativa. Cualquier método que nos parezca bueno
hemos de desarrollarlo a lo largo de varias meditaciones.



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