MEDITACIÓN E INSOMNIO: Consejos y pasos a seguir


El estado fisiológico de los practicantes de la meditación experimenta cambios definitivos hacia un mejor funcionamiento. Cientos de hallazgos muestran una reducción en la respiración, un menor consumo de oxígeno, y una reducida tasa metabólica.  En términos del envejecimiento la conclusión más significativa es que el desbalance hormonal asociado con el estrés - que se sabe acelera el envejecimiento - se revierte. Esto a su vez desacelera e incluso revierte el proceso de envejecimiento... Mi experiencia con estudios llevados a cabo con personas que practican la Meditación Trascendental deja establecido que las personas que han practicado la meditación durante un buen número de años pueden tener una edad biológica de entre cinco y doce años menos que su edad cronológica.
Un hallazgo importante con relación a la meditación es que los niveles de cortisol y adrenalina de los practicantes de la meditación son muchas veces menores. Estas son hormonas generadas en grandes cantidades en periodos de estrés, que de permanecer en nuestro cuerpo durante periodos prolongados, pueden causar numerosos daños.  Por otra parte también se ha encontrado que los mecanismos para manejar el estrés tienden a ser superiores en los meditadores. La meditación, contrario a lo que el uso popular de la palabra sugiere, no significa enfocar la atención sobre un asunto o problema para hallarle una solución.

 La meditación es más bien un ejercicio mental o técnica cuya intención es apagar el pensamiento consciente de forma que podamos percibir fuentes de información más sutiles (es decir de niveles más profundos de nuestra mente). Existen diversas formas de meditar y obtener los beneficios que de esta práctica se derivan

  • A. Se debe buscar un ambiente lo más tranquilo y apartado de distracciones que nos sea posible.

  • B. Se debe adoptar una postura formal que nos sea cómoda. Una muy utilizada es una pose sentada con la espalda erecta. Esta es una postura que nos ayuda a mantenernos relajados pero alertas.

  • C. Debemos tener un objeto sobre el cual enfocar la atención. Este puede ser una imagen, o bien una palabra o frase que repetimos constantemente, ya sea mentalmente o en alta voz. El objeto sobre el cual enfocamos la atención también puede ser una acción o nuestra propia respiración.

  • D. Debemos adoptar una actitud pasiva y receptiva. Forzarnos a concentrarnos resulta contraproducente. Durante nuestras meditaciones seguramente nos surgirán pensamientos extraños de todo tipo que nos pueden distraer de nuestro propósito. En lugar de luchar activamente para que no surjan dichos pensamientos lo mejor es simplemente darnos cuenta de que están ahi y gentilmente dejarlos ir sin involucrarnos en ellos a la vez que tranquilamente volvemos a nuestro foco de atención.

    Para inducir la respuesta de relajación escoja una palabra, sonido, frase u oración que sea de su agrado. Siéntese en una posición cómoda. Cierre los ojos, relaje los músculos y respire lenta y naturalmente. Con cada exhalación vaya repitiendo mentalmente la palabra o frase que escogió. Asuma una actitud pasiva. Si le vienen a su mente pensamientos que lo distraen, descártelos tranquilamente y continúe con su respiración. Siga repitiendo la palabra o frase durante unos 10 o 20 minutos a la vez que continúa con su respiración lenta.

     Al cabo de este tiempo deberá sentirse en un estado de calma y tranquilidad internas. Para lograr los mejores resultados debemos practicar esta técnica consistentemente una o dos veces al día. Es posible también inducir la respuesta de relajación mientras nos encontramos llevando a cabo cualquier actividad que consista de movimientos repetitivos. Por ejemplo, si estamos caminando o trotando, podemos concentrarnos sobre los pasos que damos.

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