Imágenes cerebrales muestran cómo la meditación reduce el dolor de cabeza




La meditación produce potentes efectos analgésicos en el cerebro, según un estudio del Centro Médico Baptista Wake Forest en Winston-Salem (Estados Unidos) que se publica en la revista 'Journal of Neuroscience'. Según explica Fadel Zeidan, director de la investigación, "este es el primer estudio que muestra que sólo un poco más de una hora de entrenamiento en meditación puede reducir de forma destacable la experiencia de dolor y la activación cerebral asociada al dolor".


"Descubrimos un gran efecto, de alrededor de un 40 por ciento de reducción en la intensidad del dolor y un 57 por ciento de reducción en el malestar asociado. La meditación produjo una mayor reducción del dolor que incluso la morfina u otros fármacos analgésicos, que suelen reducir el dolor en tasas de aproximadamente el 25 por ciento", apunta Zeidan.
En el estudio participaron 15 voluntarios sanos que nunca habían practicado la meditación y que atendieron a cuatro clases de 20 minutos para aprender una técnica de meditación conocida como atención centrada. La atención centrada es una forma de meditación de plena conciencia en la que las personas aprenden a atender a la respiración y dejar ir los pensamientos y emociones que les distraen.


Los autores examinaron la actividad cerebral de los participantes tanto antes como después del entrenamiento en meditación utilizando un tipo especial de imágenes, las imágenes de resonancia magnética de etiquetado de eje arterial, que captura la duración más larga de los procesos cerebrales, como la meditación, mejor que con las imágenes de resonancia magnética estándar.
Durante estos escáneres, se situaba un
dispositivo de calor que inducía el dolor en la pierna derecha de los participantes. Este dispositivo calentaba una pequeña área de su piel hasta los 120 grados centígrados, una temperatura que la mayoría de personas encuentra dolorosa, durante un periodo de 5 minutos. Los escáneres tomados después del entrenamiento en meditación mostraron que cada se reducían las tasas de dolor en cada participante y que las disminuciones iban del 11 al 93 por ciento.


Al mismo tiempo, la meditación redujo de forma significativa la actividad cerebral en la corteza somatosensorial primaria, un área que está implicada en gran medida en la creación de la sensación de dónde se encuentra y con qué intensidad actúa un estímulo doloroso. Los escáneres tomados antes del entrenamiento en meditación mostraron que la actividad en esta área era muy elevada. Sin embargo, cuando los participantes meditaban durante los escáneres, la actividad en esta importante región de procesamiento del dolor no era detectable.


La investigación también mostró que la meditación aumentaba la actividad cerebral en áreas que incluían la corteza cingulada anterior, la ínsula anterior y la corteza orbito-frontal. "Todas estas áreas dan forma a cómo el cerebro construye una experiencia de dolor a partir de señales nerviosas que proceden del organismo", explica Robert C. Coghill, uno de los autores del estudio. "De forma consistente con esta función, cuanto más se activaban estas áreas por la meditación más se reducía el dolor. Una de las razones por las que la meditación podría ser tan eficaz en bloquear el dolor es que no funcionara sólo en una localización del cerebro sino que redujera el dolor en múltiples niveles de procesamiento", señala Coghill.
Los investigadores creen que la meditación tiene gran potencial para su uso clínico dado que se necesitan un entrenamiento muy reducido para producir grandes efectos analgésicos. "Este estudio muestra que la meditación produce efectos reales en el cerebro y puede proporcionar una eficaz manera de reducir de forma sustancial el dolor sin medicamentos"

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