POSTURA DE LA COBRA



Extendido en el suelo boca abajo, coloque las palmas de las manos en el piso, debajo de las axilas. Inspire. Entonces, poco a poco, vaya levantando la cabeza y después la parte superior del tronco sin apenas apoyarse con las manos, sino haciendo tracción con los músculos de la espalda. Cuando estos no den más de sí, ayúdese entonces con las manos para acabar de erquir la mitad superior del tronco. Procure no levantar al mismo tiempo la parte inferior, o sea desde el ombligo hacia abajo.

 Después de permanecer así unos instantes, espire lentamente a la vez que perfecciona la postura doblándose un poco más hacia atrás. Mantenga esta postura inicialmente 5 segundos y aumente hasta llegar progresivamente a un minuto. Mientras mantenga el asana haga respiración superficial. Para descender, haga, siempre con la máxima lentitud, exactamente el proceso inverso. OBSERVACIONES: Este ejercicio puede repetirse de 3 a 5 veces. Lo importante no es levantarse mucho, sino curvar bien la columna vertebral desde la cabeza hasta la región lumbar.


EFECTOS: Da total flexibilidad a la columna vertebral y corrige sus ligeras deformaciones. Estimula los riñones. Disminuye la obesidad, incluso la de origen endocrino. Aumenta la confianza en sí mismo y el dominio neuromuscular.

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