KARMA: La ley de la causa y el efecto





En una vida de 75 años de promedio se calcula que el año kármico se presenta cada nueve años. Todo lo que no se libera en una etapa se arrastra hacia la otra, lo que la convierte en una etapa más pesada.

También lo que pueda aprender en cada una de las etapas lo ayudaran a escalar en su evolución individual. Lo bueno es estar preparado para eso.

Para saber cuáles serán sus años kármicos usted deberá agregar años a su cifra numerológica natal, hasta que el resultado le dé 7. Por ejemplo:

Si la fecha de nacimiento es 21-5-1949 se calcula:

2+1+5+1+9+4+9 = 31 = 3+1 = 4 (+3 años kármicos para que dé siete)

Esto significa que en 1952, la persona que nació en 1949 tuvo su primer año kármico.

· Infancia: hasta los nueve años se presenta un karma pasivo, es decir que el niño solo vive los acontecimientos, no los impone ni los provoca porque aún no tiene conciencia de sí mismo.

· Adolescencia: de los 9 a los 18 años el adolescente comienza a formar su personalidad y se desliga del karma familiar para conocer su propio karma.

· Primera Juventud: entre los 18 y los 27 años se elimina el karma local proyectándose a intereses sociales. Se reconoce parte de una sociedad y toma conciencia de sus padecimientos y necesidades.

· Juventud: entre los 27 y los 36 años se replantea profundamente sus actitudes pasadas. Esto desestima el karma de la nación adquiriendo una conciencia universal que trasciende todas las fronteras.

· Adultez: hasta los 45 años se da la etapa del karma activo donde el individuo se independiza del exterior y percibe que él es capaz de elegir su propio camino. A esta etapa se la denomina la del karma de las acciones propias.

· Madurez: desde los 45 años hasta los 50 el individuo siente que es tiempo de reencontrarse con la sociedad que lo rodea. La calma de los años le permite poder programar cosas sin ninguna prisa.

· Etapa de liberación: se da entre los 53 y los 63 años. Se producen cambios y reformulaciones que dejan la puerta abierta a la posibilidad (la última) de torcer el rumbo del destino. Esto hay que hacerlo con mucho cuidado para no cargar de negatividad la próxima vida.

Etapa final: todo lo adquirido a lo largo de la vida se refleja en esta etapa que va más allá del karma. En este momento el regreso al interior del alma hace ver lo vivido serenamente.
   

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