RESPIRACIÓN Y RELAX: ¿ CONOCES LOS BENEFICIOS DE RESPIRAR POR EL DIAFRAGMA?



El actual ritmo de vida, el estrés, las ropas inadecuadas, etc. colaboran a 
facilitar patrones de respiración caracterizados por un ritmo acelerado y una escasa 
intensidad, esto es, una respiración más superficial. Habitualmente, sólo utilizamos 
una parte de nuestra capacidad pulmonar, con frecuencia la parte superior de los 
pulmones, facilitando una respiración eminentemente torácica en la que la intervención 
del diafragma es poco relevante. Esta respiración no permite una oxigenación tan 
adecuada como supondría una respiración más completa. Las consecuencias de una 
respiración inadecuada son una menor oxigenación de los tejidos, mayor trabajo 
cardíaco y una mayor intoxicación general del organismo, lo que puede facilitar la 
aparición de ansiedad, depresión, fatiga física, etc. 
Por el contrario, los patrones de respiración caracterizados por tasas bajas de 
inspiración, volúmenes elevados de aire y respiraciones predominantemente 
abdominales incrementan el control parasimpático, con descensos importantes en la 
tasa cardiaca, lo que señala una desactivación general del organismo. 


 Es importante vaciar los 
pulmones a fondo y evacuar la mayor cantidad 
posible de aire residual viciado. Pero este pistón no 
es plano, como en un motor cualquiera; está 
arqueado  aunque no es rígido, porque 
está constituido por una placa cartilaginosa rodeada 
de músculos, cuya contracción determina los 
movimientos del diafragma. 




PROCEDIMIENTO BÁSICO.


Para practicar este tipo de respiración, es importante que estés en una postura 
cómoda, bien tumbado en la cama o sentado en un sillón envolvente, con los ojos 
cerrados y en un lugar y momento en el que no tengas estímulos que puedan 
distraerte. 
Primer  ejercicio:
El objetivo es dirigir el aire a la parte inferior de los pulmones. Para ello, puede 
ayudarte el colocar una mano en el vientre (por debajo del ombligo) y otra 
sobre el estómago, para percibir mejor los efectos de cada inspiración y 
espiración. 
Para ello, toma el aire por la nariz y trata de dirigir el aire en cada inspiración a 
llenar la parte inferior de tus pulmones, lo que debe producir que se mueva la 
mano colocada en el vientre, pero no la que has situado sobre el estómago ni 
tampoco el pecho. 
Esta parte es quizá en la que encontrarás más dificultad, por lo que es 
importante que la repitas tantas veces como sea necesario hasta que la 
domines, antes de pasar al siguiente ejercicio.


Segundo ejercicio:
Ahora que ya puedes dirigir el aire a la parte inferior de tus pulmones, el 
objetivo es que lo dirijas a la parte inferior-media de los mismos. 
En primer lugar, dirige el aire hacia la parte inferior, al igual que en el primer 
ejercicio, tratando que no se mueva la mano situada sobre el estómago; la 
diferencia es que, ahora, en la misma inspiración, también dirigirás el aire a la 
parte media notando cómo se hincha tu cuerpo bajo la mano que tenías 
colocada sobre el estómago. Una vez domines este ejercicio, puedes pasar a 
realizar el siguiente. 
Tercer ejercicio:
Ahora realizarás una inspiración completa. En un primer momento, dirige el aire 
a la parte inferior, luego a la parte media , y finalmente 
al pecho, todo ello en la misma inspiración. 


Cuarto ejercicio:
Una vez domines los tres ejercicios previos,
ya dominas el ciclo de la inspiración. Ahora, 
el objetivo será combinarlo con una correcta 
espiración del aire que has tomado; tras 
realizar la inspiración en los tres tiempos 
que hemos visto, ahora soltarás el aire por 
la boca, con los labios ligeramente
cerrados, emitiendo un tenue ruido. Para 
lograr una espiración más completa puede 
ayudarte el tratar de silbar cuando 
consideres que estás llegando al final de la 
espiración, ya que así se fuerza la expulsión 
de parte del aire residual. El tiempo de la 
espiración debe ser aproximadamente el 
doble que el de la inspiración (por ejemplo 2 
y 4 segundos).